EL AMOR VERDADERO NO SIEMPRE LLEGA EN EL ORDEN CORRECTO

​No siempre el amor llega cuando somos jóvenes. Hay relaciones que se dan en la edad que menos creerlo encontrarla. Porque el amor maduro no entiende de edad. Y es que en muchos casos cuando se llega a una edad madura pensamos que las puertas del amor se nos habían cerrado para siempre y cuando la encontramos valoramos más aún a nuestra pareja y buscamos algo más consolidado.

Aunque no todos los casos son iguales puesto que hay personas que llegando a los 50 o los 60 años, no son capaces de construir un amor maduro, consciente y feliz porque no han podido purgar sus penas, no han podido perdonar.
Porque la madurez personal no tiene nada que ver con la edad que tengamos sino la actitud y esa sabiduría de las emociones que solo la experiencia de malos amores nos da.

El amor maduro, construyendo presentes perfectos

Evitemos hacer de nuestras vivencias, un lastre. No seamos el resultado de nuestras decepciones, fracasos y heridas que otros nos infringieron. Pongamos la mejor actitud ante todo lo experimentado. De esa forma, el amor maduro se formará con una dosis de sabiduría para construir aquello que de verdad importa: presentes felices, presentes dignos y apasionados donde descubrirse el uno al otro donde ninguno de los dos miembros renuncia a sus pasados, simplemente se aceptan,

Sabios artesanos del amor

Todos hemos vivido esa etapa donde nos dejamos llevar por ese naufragio químico que es el enamoramiento, donde se siente pasión y la necesidad del uno por el otro. Pero son pocos lo que han comprendido cuáles son los mecanismos del amor auténtico y duradero. Pocos an comprendido que amar es saber construir.

Los amores en la edad madura ya conocen sobradamente lo que es estar enamorado, por ello, lo que ansían en esta etapa de la vida es algo mucho más profundo. Desean intimidad y disfrutar de espacios comunes pero respetando a la vez la individualidad de cada uno. Ansían un vínculo fuerte y noble en el que trabajar e invertir cada día por ese pacto implícito pero presente: el amor.

Amar no solo una relación placentera, ya lo decía Erich Fromm, amar es un arte porque requiere esfuerzo, es como dar forma a una escultura o a un lienzo donde cada pincelada es esencial para conferir perspectiva, cuerpo y belleza a esa obra. El amor maduro ya no necesita demostrar nada y sabe muy bien lo que quiere. No importa si el amor maduro llega en el orden correcto o no, solo importa que se amen de verdad.

Fuente: ​La mente es maravillosa

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